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Dificultades Específicas del Aprendizaje

  • Dislexia - Dificultades en la Lectura y en la Escritura 

“Trastorno en niños que, a pesar de la experiencia escolar convencional, fracasan en la adquisición de las habilidades del lenguaje en relación a la lectura, la escritura y la ortografía, en proporción a sus capacidades intelectuales”. – Federación Mundial de Neurología

Para la Asociación Británica de Dislexia es además una “Compleja condición neurológica, de origen constitucional en la que los síntomas pueden afectar a varias áreas de aprendizaje y funcionamiento y pueden ser descritas como dificultades específicas de lectura, ortografía y habla escrita. Una o más de estas áreas además pueden estar afectadas: conocimientos básicos de aritmética, habilidades musicales, funciones motoras o habilidades organizativas”. Hay que recalcar que está particularmente relacionado con el dominio del lenguaje escrito pudiendo estar el habla parcial o totalmente afectada.

Los estudios arrojan el dato de que es una dificultad que aparece más en niños que en niñas.

Aunque no se pueda decir que todos los niños diagnosticados de dislexia tengan retraso neuro-evolutivo, éste es a veces un factor subyacente en los niños que no responden a las intervenciones terapéuticas normales.

  • Disgrafía - Dificultades en la Escritura

La Disgrafía, es una deficiencia específica en la capacidad de  escribir no asociada a la capacidad de leer ni debida a una discapacidad intelectual.
Pueden existir numerosas razones por las cuales un individuo tenga dificultades con la escritura, en algunos casos, esta dificultad puede ser el resultado de una inmadurez en las vías neurológicas involucradas en la coordinación de los movimientos de cabeza, brazo, mano y ojos. Si es así lo sabremos por la presencia de un Reflejo Tónico Asimétrico del Cuello (RTAC) en niños en edad escolar. Este reflejo debería estar integrado en los primeros seis meses de vida. La presencia de este reflejo de manera activa parcial o totalmente hace que cuando la cabeza gira siguiendo la dirección de la mano que escribe, la mano y el brazo quieren extenderse, haciendo difícil sujetar el lápiz, doblar el codo y traer el brazo de nuevo al lado izquierdo del papel. La mayoría de los niños aprenden a “adaptarse” compensando de diferentes formas: ajusta la postura echando la silla hacia atrás, reclina la espalda sobre el respaldo, se sienta torcido gira la hoja hasta más de 90º para escribir con el brazo estirado coge el lápiz de forma extraña o muy tensa, etc..  Todo ello indica que la escritura no se está convirtiendo en una acción física automática y esto a su vez provoca a su vez una interferencia en la capacidad de pensar y escribir al mismo tiempo

Los efectos del RTAC retenido sobre la escritura se pueden dar independientemente de la inteligencia del niño pudiendo adoptar una apariencia de vago pues obtendrá peores resultados de los que podría obtener. Si el RTAC es el único reflejo retenido presente, el niño mostrará un problema específico de escritura.

También pueden existir disfunciones en el hemisferio derecho en niños que no mostraban signos de anormalidad estructural en los escáneres cerebrales. Estas disfunciones se manifiestan como incapacidades grafo-motoras y actuaciones cognitivas y motoras lentas, a pesar de que el desarrollo de la lectura sea normal. Síntomas adicionales del disfunciones en el hemisferio derecho del cerebro incluyen: dificultades emocionales e interpersonales, dificultades de adaptación a situaciones nuevas, dificultad para mantener las amistades, tendencia a ser introvertido y tímido, dificultades con el contacto visual, la percepción espacial y la imaginación.

  • Dificultades de Lectura

Puede deberse desde a la incapacidad de los ojos para rastrear de forma fácil y sin grandes esfuerzos una línea de caracteres, lo que en ocasiones hace incluso que sean incapaces de recordar lo que acaban de leer. A menudo se diagnostica erróneamente como un “problema de memoria a corto plazo” o un déficit de atención.

  • Discalculia - Dificultades en Matemáticas

Describe un retraso evolutivo de un año o más en la adquisición de habilidades matemáticas que incluye:

  • Incapacidad de reconocer los símbolos de los números.
  • Escritura espejada (direccional).
  • Fracaso en el reconocimiento de las operaciones matemáticas involucradas en la resolución de problemas o en la computación (secuenciación de procesos y comunicación inter-hemisférica).
  • Incapacidad de recordar las tablas (secuenciación).
  • Incapacidad de mantener el orden correcto en el cálculo (vestibular y/o viso-espacial).

Los estudios sobre este problema nos hablan de que es una dificultad que prevalece más en los niños de un estatus socioeconómico bajo, que se distribuye de forma equivalente entre sexos y que existe una asociación entre partos prematuros y problemas posteriores con las habilidades matemáticas.

Podemos diferenciar tres tipos:

  • Dificultad en entender/realizar operaciones, como la suma, la resta y la multiplicación.
  • Discalculia atencional secuencial, por ejemplo aprender  las tablas de multiplicar y los procedimientos secuenciales.
  • Discalculia espacial, dificultad en manejar los problemas aritméticos que impliquen muchas columnas o valores de lugar.

Las disfunciones en cualquiera de los dos hemisferios pueden impedir la adquisición de las habilidades numéricas, pero parecen ser más profundas si están presentes en el hemisferio izquierdo.
También existe una relación entre pacientes con vértigo central y discalculia, Se detecta cuando son incapaces de realizar ciertas tareas mientras cuentan hacia atrás. Ello indica que su sistema vestibular tiene un funcionamiento defectuoso. También tienen problemas con el cálculo mental y el procesamiento visual y auditivo central.

 
  • Dispraxia - Trastorno Evolutivo de la Coordinación

Se ha descubierto que existe una asociación entre la disfunción en el hemisferio izquierdo del cerebro y la dispraxia, el bajo rendimiento en relación discriminación figura-fondo,  la mala discriminación auditiva y visual, y las habilidades de coordinación motora.


Consiste en la dificultad en la ejecución de acciones controladas voluntarias. Se trata de un trastorno del movimiento. Implica una dificultad en la capacidad de llevar a cabo actividades que requieren habilidad en ausencia de parálisis, ataxia o cualquier otra discapacidad en las vías motoras primarias. Puede ser de origen evolutivo o adquirido.

Aunque el control voluntario del movimiento involucra a varios sistemas, existen unas áreas más destacadas implicadas en la dispraxia:

  • Las vías sensoriales.
  • El sistema motriz.
  • El sistema nervioso central como totalidad.

Cualquiera de estas áreas puede ser la responsable. La identificación del área principal que está fallando es muy importante si se pretende dar el tratamiento o entrenamiento más efectivo. 
El niño que tenga una pobre conciencia sensorial responderá bien a entrenar cada uno de los sentidos para que la transmisión de información sea más efectiva. Puede hacerse a través de la estimulación de uno de los sentidos, por ejemplo, con la estimulación táctil o el entrenamiento auditivo para los niños que son hiper o hiposensibles en estas áreas. Los programas de movimiento también están diseñados para la mejora de la integración sensorial. Si un conjunto de reflejos primitivos y posturales anormales está presente, interferirá en el desarrollo del control del equilibrio y de las habilidades motoras. Un programa de estimulación e inhibición de reflejos puede ayudar a establecer una sólida base para la mejora de las habilidades motoras y, por tanto, para la mejora del equilibrio, la coordinación y la confianza.

  • Problemas de Coordinación

El nivel más avanzado de movimiento es la capacidad de permanecer totalmente quieto. Permanecer quieto requiere que todos los grupos musculares operen a la vez en perfecta sincronía con el sistema de equilibrio. El niño de primero de primaria que sentado no es capaz de estarse quieto puede estar mostrando que no tiene aún suficiente control sobre su cuerpo para suprimir el movimiento y centrar su atención en otra tarea.

En las primeras etapas del lenguaje, el movimiento y el lenguaje están unidos. Pídele a un niño de dos años y medio que te diga “mano” y normalmente te saludará con la mano a la vez que lo dice. Sólo a medida que el niño empieza a desarrollar un control automático sobre el movimiento, puede el lenguaje emerger como una capacidad independiente.

Los niños que tienen una deficiencia motriz encuentran dificultades para integrar sus personalidades con el entorno ya que no tienen un repertorio completo de reacciones apropiadas. Una falta de automatización en las habilidades motrices impide el procesamiento cognitivo, de tal forma que el niño puede saber lo que quiere decir, pero sea incapaz de combinar las acciones motrices de la escritura con la expresión fluida de ideas.

El movimiento ayuda a desarrollar la conciencia espacial, la direccionalidad y el control del equilibrio. El sistema del equilibrio está conectado con los músculos que controlan el movimiento de los ojos a través de una vía denominada reflejo arco-vestibular. Los niños con mal equilibrio  también muestran frecuentemente alteraciones en el movimiento de los ojos, que a su vez puede afectar a la capacidad de la lectura o a tareas simples como alinear columnas para el cálculo matemático.
El gatear supone una etapa crucial en la integración de patrones motrices, ya que en el proceso de gatear el niño aprende a sincronizar por primera vez los sistemas de equilibrio, motriz, cenestésico y visual. La coordinación mano-ojo que involucra el gatear se desarrolla a la distancia exacta que el niño usa posteriormente para leer y escribir.

El niño de entre dos y tres años necesita mucho tiempo para correr, saltar, brincar, ir a la pata coja, rodar y tirarse. Estas actividades ayudan a preparar al sistema motriz para las habilidades motoras finas. Las horas pasadas frente al televisor son horas del aprendizaje pasivo  –no aportan nuevos materiales a los sistemas existentes-. El niño menor de 7 años de edad aprende mejor cuando se relaciona física y emocionalmente con lo material.

  • Trastorno de Déficit de Atención - TDA sin o con Hiperactividad (TDAH)

El Trastorno de Déficit de Atención describe un patrón persistente de desatención más frecuente y severo de lo que es típicamente observable en individuos de un nivel evolutivo comparable.

Rasgos que el Trastorno de Déficit de Atención incluye:

  • Déficits en la atención a los detalles: particularmente en las tareas escolares.
  • Tareas descuidadas y confusas que no han sido correctamente pensadas.
  • Falta de persistencia: fracaso en la consecución de tareas y continuo cambio de una tarea incompleta a otra.
  • Ensoñación diurna: no parece escuchar o seguir las conversaciones o las órdenes.
  • Problemas de organización.
  • Falta de planificación
  • Tendencia a evitar las tareas que requieren de una atención sostenida o una aplicación personal.
  • Hipersensibilidad a la estimulación: se distrae con estímulos irrelevantes del entorno.
  • Incapacidad de permanecer realizando una tarea.
  • Dificultad para seguir una conversación, a menudo interrumpe o cambia de tema en mitad de la conversación.

Varios de estos síntomas deben coexistir para que se diagnostique el Trastorno de Déficit de Atención (TDA).

Un diagnóstico de TDAH supondría además añadirle el factor de falta de control del impulso del movimiento.Las personas con TDAH son más propensas a conservar reflejos primitivos que las personas sin TDAH o que no han tenido problemas en el desarrollo. Esa inhibición de los reflejos produce mejoras o disminuye las alteraciones existentes que consisten en mejoras en el aprendizaje, reducción del estrés, eliminación de bloqueos, mejora de la calidad de la comprensión lectora, mejora en el equilibrio, disminución de la frecuencia de los dolores de cabeza, mejora el control de impulsos.

Las disfunciones en el hemisferio derecho en niños que no muestran signos de anormalidad estructural en los escáneres cerebrales, se manifiestan como incapacidades grafo-motoras y actuaciones cognitivas y motoras lentas, a pesar de que el desarrollo de la lectura era normal. Síntomas adicionales del disfunciones en el hemisferio derecho del cerebro incluyen: dificultades emocionales e interpersonales, dificultades de adaptación a situaciones nuevas, dificultad para mantener las amistades, tendencia a ser introvertido y tímido, dificultades con el contacto visual, la percepción espacial y la imaginación . El TDAH por tanto también podría ser un efecto secundario de disfunción en el hemisferio derecho del cerebro junto con factores relacionados con el tronco del encéfalo. Muchos de los síntomas  de disfunción del hemisferio derecho están a su vez producidos por una disfunción en el sistema vestibular y en las vías asociadas, que apoyan  los procesos de percepción visual en dicho hemisferio.

  • Trastorno de Procesamiento Auditivo

El Trastorno de Procesamiento Auditivo (TPA) es un trastorno de la forma en la que la información auditiva es procesada en el cerebro. No se debe a problemas sensoriales de oído (por ello no incluye la hipoacusia), sino  a cómo el cerebro escucha. Por ejemplo la incapacidad para oír mensajes auditivos, distinguir entre sonidos o palabras similares, separar el habla relevante del ruido de fondo, o la habilidad para recordar o comprender lo que se ha oído. Pueden afectar el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación, así como a la lectura y la ortografía, pudiendo estar asociado a la dislexia. Esta gama de dificultades pueden darse como características aisladas o aparecer de forma combinada e incluyen problemas específicos como son:

  • Discriminación Auditiva: Capacidad de discriminar entre sonidos similares como la f y la c,  m y  n, p y b, etc. y para identificar donde acaba una palabra y comienza la siguiente.
  • Procesamiento lateral: Se refiere a la ruta utilizada desde los oídos hasta los principales centros de decodificación del lenguaje en el cerebro. Puede ocurrir que se dé una falta de preferencia de oído, o que se dé una discrepancia entre el oído principal y el centro dominante del lenguaje, esto puede desembocar en un retraso en el procesamiento de los sonidos de habla, o en una confusión auditiva.
  • Orientación a los estímulos acústicos: Es imprescindible para desarrollar la capacidad de focalizar la fuente del sonido y elegir de forma selectiva el mantener la atención sobre él o ignorarla. La dificultad en la localización del sonido puede llevar a cierto grado de confusión auditiva y a problemas de atención.
  • Retraso auditivo: Está asociado al fracaso en el establecimiento de la dominancia de oído o a la discrepancia entre el oído dominante y el centro del lenguaje dominante. Incluye la dificultad en el procesamiento de secuencias auditivas y los errores del cerebro en el procesamiento de ciertos sonidos.
  • Confusión Auditiva: Ocurre cuando hay una dificultad en la localización o el aislamiento de los sonidos individuales en un entorno donde hay múltiples fuentes conflictivas de ruido. "La sordera de las fiestas" es un ejemplo de confusión auditiva, El sonido de fondo compite con el de primer plano.
  • Efecto de unión al estímulo auditivo: Incapacidad de ignorar los estímulos irrelevantes del entorno inmediato. Los individuos que sufren este efecto se distraen fácilmente.
  • Hiperacusia: Hipersensibilidad a todas o a determinadas frecuencias de sonido. Puede tener como resultado una sensación dolorosa o incómoda. La persona presenta dificultades en el procesamiento de la información auditiva o problemas de atención. Es a veces un rasgo del Trastornos del Espectro Autista y de comportamientos asociados a éste.